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Política en tiempos de redes sociales: a la caza de los votos virtuales

Las redes sociales nos atraviesan. Y cuando lo hacen, tocan diversos temas de interés, incluso la política.
¿No es que la política no le importa a nadie? Importa. Y en las redes, hay mucha gente hablando de política todo el tiempo.
En época de elecciones, esta realidad virtual toma más fuerza: un 32% se informa -en parte- a través de lo que ellos dicen.
Se puede pensar: nadie va a decidir su voto por lo que lee de política en las redes. ¿Y si esa persona sólo se informara por esa vía?
Los medios de comunicación cambiaron. Y también la manera de informarse. ¿Cuántos leen el diario en papel u online? ¿Cuántos no leen diarios pero usan redes y sacan información y conclusiones a partir de ellas?
Los políticos saben esto y hoy todos usan redes. La comunicación online dejó de ser apéndice: hoy tiene equipos propios en cada una de las campañas.
Si un 17% consulta las redes antes de definir su voto, ¿por qué no buscarlo? ¿Por qué no seducirlo sin moverse del sillón?
De esto, de la política en redes, nos ocupamos en SOLO Comunicación con esta encuesta.

 

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La provincia de Buenos Aires es el distrito electoral más grande de la Argentina, reside en ella el 39% de la población. Su población es similar a la de Ecuador o de Holanda. La provincia de Buenos Aires es como un país dentro de la Argentina y en ella se emiten 37 de cada 100 votos argentinos.

El estudio de SOLO Comunicación se realizó allí, donde más pesan los votos.

Los siguientes datos corresponden directamente a la relación entre consumo de redes sociales, actitudes y comportamientos respecto a la política.

 

  • El 41% comparte contenidos políticos en sus propias redes sociales.
  • El 38% busca en redes sociales qué opinión tiene los candidatos respecto a temas que son de su interés particular (ejemplo: aborto, derechos humanos, jubilaciones, etc).
  • El 33% comparte contenidos de dirigentes políticos en sus propias redes sociales.
  • El 32% se informa a partir de lo que los políticos dicen en redes sociales.
  • El 28% sigue a políticos en redes sociales.
  • El 17% consulta las redes sociales de los candidatos antes de decidir su voto.

 

La política está de algún modo capilarizada. Es significativa la proporción de entrevistados que comparte contenidos políticos en sus propias redes sociales o busca saber qué opinan los candidatos respecto a temas que son de su interés; contrario al discurso de los que dicen “la política no le importa a nadie”. Seguramente, la política no sea el tema de principal atracción para las mayorías incluso para aquellos que comparten contenidos políticos en sus propias redes sociales pero el acto de compartir es un indicador de algún grado de interés.

A medida de que nos acercamos a los “actores” (los políticos) de la política, se reduce la acción de compartir contenidos de dirigentes o seguir sus pasos y acciones digitales.

Finalmente, el 17% consulta las redes sociales de los candidatos antes de decidir su voto.

Bien podríamos decir que 17 de cada 100 votos se dirimen, de algún modo, en esas plataformas de comunicación. Los políticos lo saben.

En resumen:

  • En las elecciones de 2007 sólo una minoría de dirigentes y candidatos tenían redes sociales bajo el supuesto de que “había que estar en redes sociales” sin definirse el propósito por el cual “estar”.
  • En las elecciones de 2011 la mayoría de los dirigentes y candidatos tenían redes sociales aunque sólo una minoría las utilizaba naturalizando la esencia de estas plataformas de redes de personas que se basan en la escucha activa. En cambio, el uso incorrecto de esa mayoría se limitaba a replicar el formato de gacetillas de prensa.
  • Siguiendo con este hilo y en referencia a las elecciones del 2015, se ha llegado de decir que Mauricio Macri es el primer presidente “de las redes sociales”.
  • En la actualidad, ya casi no quedan políticos que prescindan del uso de estas herramientas de comunicación. Desde candidatos a presidentes hasta candidatos a concejales. Todos, salvo alguna rara excepción, utilizan las redes. Y en época de campaña, muchos son los que tienen equipos de comunicación digital propios.
  • Para tomar una dimensión de la importancia de ese 17% de personas que consulta las redes sociales de los candidatos antes de decidir su voto, es un buen ejercicio compararlo con los recientes resultados de las elecciones PASO en la Provincia de Buenos Aires.
  • Si estas personas formaran un partido político hubieran salido terceros, hubieran incluso sacado más votos que Sergio Massa y la mitad de los votos que quien ganó la elección.

La campaña que existe es la que está en las redes

Por Javier Schurman
Director de contenidos de SOLO Comunicación

“Internet y las redes sociales ejercen una influencia sobrenatural porque provienen del ciberespacio. Son más que la luz, que el teléfono o el primer viaje a la luna. Son más poderosas que la prensa escrita, que tienen ante sí a un contrincante invencible”.

Elena Poniatowska, la autora de esa frase, es la misma escritora que pidió a los políticos “tener algo menos de ‘face’ y un poco más de ‘book’”. Sin resultados, queda claro, ya que las redes sociales son hoy en la Argentina la herramienta fundamental de comunicación (la cara) de los dirigentes políticos, que saben –ellos o sus equipos- que nuestro país encabeza el uso de redes sociales en Latinoamérica.

Como cada dos años –los impares-, en Argentina se vota. Y cuando se vota, cuando se acerca la fecha de las elecciones, crece la proliferación de mensajes a través de las diversas redes.

¿Pero cómo se usan esas redes? ¿Quién las usa más y mejor? ¿Qué dicen los políticos en Facebook, Twitter e Instagram, los principales canales de esta comunicación que dejó de ser nueva para ser –parece- imprescindible?

Durante el mes de mayo, en SOLO Comunicación, analizamos las redes de dirigentes de tres espacios diferentes: el oficialismo nacional (Cambiemos), la principal fuerza opositora (PJ-FPV) y la nueva alianza opositora integrada por el Frente Renovador y el GEN.

 

Preguntas.

¿El timbreo del macrismo es timbreo sin el hashtag #timbreonacional? ¿Qué es más importante, el mano a mano con un vecino o la comunicación/viralización de ese mano a mano? ¿Alcanza con ser entrevistado/a en un canal de noticias o es imprescindible que cada sentencia sea transmitida inmediatamente por las diversas redes?

¿Sirve estar en un lugar si no se logra comunicar masivamente?

Eso (y más) se intenta responder del análisis de siete dirigentes, posibles candidatos en la Provincia de Buenos Aires. Hay, desde hace unos años, una nueva política de comunicación que se mide en caracteres, menciones, retweets y me gusta.

 

La nueva política de comunicación.

SOLO Comunicación analizó las redes sociales de dos posibles precandidatos del oficialista Cambiemos (el ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich, y el neurólogo y neurocientífico Facundo Manes, a quienes muchos quieren en las listas del macrismo); tres del PJ-FPV (la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ex gobernador Daniel Scioli y el ex ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo), y dos de la reciente alianza entre el Frente Renovador y el GEN (los diputados Sergio Massa y Margarita Stolbizer, respectivamente).

Se indagó sobre todas las redes posibles y se trabajó sobre el uso de las tres principales (Facebook, Twitter e Instagram). Y se procesó el contenido de las dos primeras, donde cuentan no sólo imágenes, sino también palabras.

 

¿Qué y cómo se dijo?

El macrismo fue el espacio que primero entendió la importancia de la comunicación en las redes sociales, y hoy –aunque ya todos los partidos las valoran- sigue siendo el que mejor las utiliza.

Bullrich no es la excepción. Su discurso está focalizado, casi sin averías. Su mundo dentro del gobierno es la educación, es su presente, y eso se nota en las palabras más mencionadas tanto en Facebook como en Twitter: LaEducaciónNosUne (hashtag), educación, hoy, chicos, país, nuevo, nuestro, más, todos y nacional son las 10 más usadas, y la mayoría coincide en el top 10 de ambas redes.

Si bien el ministro tiene un lenguaje unificado en los dos canales, Facebook parece ser la prioridad: los posteos son lógicamente más extensos (no tiene límite de caracteres) y ahí interactúa con los usuarios; pone “me gusta”, responde comentarios, agradece, da fuerzas (“¡claro que se puede!”, ante un “vamos, ministro, que se puede”) y recomienda seguir conversaciones por mensajes privado.

El otro posible candidato de Cambiemos hoy no es un dirigente político, aunque el propio Bullrich –tampoco afirmado en su carrera hacia la senaduría- lo confirmó como primer candidato a diputado por el espacio oficialista.

La particularidad del neurólogo es justamente ésa: no es político, no se mueve como un político tradicional, no habla como político tradicional, aunque sus viajes por el interior del país para dar charlas y presentar sus libros y publicaciones son lo más parecido a actos de campaña del PRO. De allí surge, por ejemplo, que gracias sea la segunda palabra más repetida en Twitter y la quinta en Facebook; la usa para reconocer el trato en diversas presentaciones y para agradecer publicaciones en los medios. El resto de los términos están más aplicados a su tarea profesional: DescubriendoElCerebro (HT), cerebro, ElValorDelConocimiento (HT) y memoria se cruzan con día, todos, hoy y más, entre las principales.

La principal fuerza opositora, el PJ-FPV, cuenta con tres estilos diferentes: la ex presidenta tiene un discurso enfocado en señalar las acciones del gobierno y los problemas que esas acciones provocan -según su mirada- en la gente; el ex gobernador y candidato presidencial, en cambio, marca lo que considera errores de la coalición gobernante pero con un estilo menos confrontativo y más propositivo, mostrándose activo en la provincia de Buenos Aires, reuniéndose con trabajadores, vecinos, empresarios y otros dirigentes; el tercero en cuestión, Florencio Randazzo, no pudo ser analizado ya que recién volvió a usar las redes en junio, cuando confirmó su intención de ser precandidato tras un año sabático en el mundo digital.

El discurso de CFK, en una primera línea, tiene el foco puesto en la alianza que la sucedió (MacriArgentinagobierno), mientras que en la segunda y tercera línea se detalla el problema (deudacrisispreciosmillonesdólares, establishment). Mayo fue también un mes de gira para la ex presidenta, por eso aparecen lugares y dirigentes que visitó durante el viaje.

Con la excepción del HT #ElTarifazoDeMacri, Scioli enfoca su difusión en mostrarse activo y dejar atrás el pasado, o al menos mostrar que el presente no es mejor (la palabra hoy es la más repetida en FB y en TW). Participéreunívecinosempresa y trabajadores son términos que se entremezclan con las localidades que visitó y con homenajes que le dedicó a Eva Perón.

Además del mensaje opositor, Scioli y Cristina tienen en común el uso de Telegram para comunicarse con los seguidores, y ambos utilizan las redes sociales más populares para recomendar sus respectivos canales.

Como se dijo, Randazzo no utilizó las redes sociales entre mayo del año pasado y junio de este año, cuando reapareció con videos y fotos junto a dirigentes y militantes.

Massa y Stolbizer cierran este análisis con una particularidad: coinciden en una de las palabras más usadas, en Facebook, y es el hashtag BajemosLosPrecios que el líder del Frente Renovador impulsó con una campaña para marcar errores del gobierno sin quedar en la denuncia: creó una propuesta.

El discurso del diputado está claramente orientado a su “plan” económico: bajar, precios, problemas, producción, productos, gente, defender, PyMES, economía, financiera y bolsillo son de las palabras más repetidas. También 1País, HT que empezó a usar la última semana de mayo para erigir su alianza con el GEN.

Stolbizer es quien más diferenció sus publicaciones en Facebook y en Twitter. En la primera orientó extensos posteos al 2×1 de la Corte Suprema para los genocidas, mientras que utilizó Twitter (menos) para destacar acciones cotidianas, entre ellas su acuerdo con el massismo. Aplicación, humanidad, Corte, crímenes, beneficio, mujeres, género y derechos son las palabras más usadas en Facebook; BajemosLosPrecios, Macri, pobreza, gobierno, acciones, meses, más y Nació1País se destacan en la otra red.

 

Cuestión de números.

Con cerca de 5 millones de seguidores, Cristina es la precandidata más popular de Twitter, beneficio que tiene sus contras: también es la de mayor porcentaje de cuentas fake (44%, según la aplicación Twitter Audit).

Con Scioli como excepción a esta regla no escrita, mientras mayor exposición pública y en redes sociales tengan los dirigentes políticos, mayor es el número de fakes que siguen las cuentas. Lo que ocurre con CFK también le pasa al presidente Mauricio Macri, que acumula -siempre según Twitter Audit- un 41% de cuentas no reales.

Entre los aspirantes a cargos legislativos en la Provincia, los usuarios con mayor cantidad de seguidores reales son Scioli y Manes (ambos con el 78%, aunque el ex gobernador tiene siete veces más seguidores); luego aparece Bullrich (69%) y apenas por debajo Stolbizer (67), Massa (65%) y Randazzo (64%).

¿Snapchat? Ninguno lo utiliza. Es una de las redes sociales preferidas de los adolescentes (la otra es Instagram), pero no es tenida en cuenta por estos dirigentes como sí por el gobierno nacional (especialmente por el presidente).

Los siete usan Twitter y Facebook, todos tienen perfil creado en Wikipedia y canal de Youtube; Stolbizer es la única que no cuenta con usuario de Instagram, y Scioli el que carece de página web; Randazzo, aunque tiene todo, estuvo desconectado un año y vuelve de a poco, porque lo sabe, como ya lo saben todos: la política manda en las campañas y señala el camino, pero sin política de comunicación digital no hay encuentro con vecinos, timbreo, entrevista ni propuesta que pueda viralizarse entre los electores. Todo eso se hace, sí, pero sólo existe si está en las redes.

 

Infografías Fernando Marco
Director creativo de SOLO Comunicación

Producción Nicolás Mirelman

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“Los políticos deberían tener la menor injerencia posible en la comunicación”

Solo Comunicación es una de las empresas que se dedica a la comunicación política digital, y su director, Martín Romeo, asegura que en las próximas elecciones tanto las redes sociales como la campaña digital tendrán un peso clave. Romeo asegura que la comunicación tradicional es un complemento para las nuevas tecnologías, y sostiene que lo mejor que pueden hacer los candidatos es no tener acceso a sus redes sociales y dejarlas en manos de sus equipos.

–¿Cuál va ser el peso en la próxima campaña de la comunicación digital? 

–Va tener un peso clave. Si uno mira la evolución de la penetración de las campañas digitales en el último tiempo puede ver un crecimiento exponencial. En 2007 el único que le dio importancia a las redes sociales fue (Jorge) Telerman, en 2011 tenías ya a todas las fuerzas con plataforma de redes sociales pero dándoles un mal uso. En 2015, todas las fuerzas con sus plataformas, con sus redes y hasta con equipos de comunicación escindidos de la tradicional área de prensa. Al principio eran “los pibes que se ocupan de las redes” y hoy todos los partidos tienen un equipo específico. Es un fenómeno que ya es viejo. Es muy vertiginoso, la evolución es muy acelerada. Va a tener peso en esta campaña y en las que vienen porque es algo que llegó para quedarse. Antes, la manera de llegar a la gente era muy restringida. El uso de las redes sociales y las plataformas digitales son una manera muy eficiente de llegar al electorado porque permite mucha segmentación del mensaje, porque es eficiente económicamente, porque es muy transparente la inversión, y uno puede ver los resultados casi al instante.

–¿Tiene que haber un punto exacto en el que confluyan la campaña tradicional con la comunicación digital? 

–Hubo un tiempo en que la comunicación por las redes sociales para las fuerzas políticas era solamente replicar algún acontecimiento. No se trata de replicar, porque hay públicos diferentes. En este caso, además, permite identificar grupos de personas con ciertas coincidencias y eso permite mejorar el mensaje. Son universos diferentes. Las condiciones de circulación de un mensaje para redes sociales no son las mismas que una gacetilla, no se trata de armar algo en formato tradicional y tratar de replicarlo en redes porque no va a funcionar porque tienen otro lenguaje y otra lógica.

–¿Las redes sociales igualan a los candidatos más allá de sus virtudes y sus defectos? 

–Cualquiera que trabaje en esta área de comunicación tiene la obligación de estudiar al candidato. Por eso hay mucho trabajo de investigación. Vos pensá en el candidato que vos quieras, nosotros investigamos las cualidades, los puntos flojos, los puntos oscuros y lo que la gente le reclama. Uno trabaja sobre los atributos negativos y positivos y lo que la gente demanda del candidato ideal. En definitiva, es como se construye una imagen para las redes.

–¿Pero en ese marco cuál es el rol del candidato?

–El rol del candidato tiene que ser mínimo. Eso, en principio, genera ruido. Nosotros creemos que lo mejor es que los candidatos no tengan ni siquiera acceso a sus redes. No es bueno que estén mirando lo que pasa ni lo que se dice de ellos, para eso hay un equipo. Desde ya que el norte lo define el político. Nosotros estamos orientados a comunicar de la mejor manera y la más eficiente lo que previamente definió la política. Los políticos deberían tener la menor injerencia posible en la comunicación. Los primeros pasos son muy tensos y friccionados, pero nuestro trabajo es hacer una mejor versión del candidato sin que se vean las costuras.

–¿El relevamiento y la investigación es digital o con los métodos tradicionales?

–Puede ser con técnicas tradicionales como son las encuestas o los “focus”, que funcionan como complemento para lo que son las investigaciones en redes. Si bien Argentina tiene un horizonte de casi plena penetración y es líder en Latinoamérica en uso de redes sociales no alcanza solo con los estudios sobre redes, tampoco alcanza con los sondeos tradicionales. El que tenga la posibilidad de triangular la información va a terminar con un mejor producto.

–¿Entonces cuál es la mejor manera de que llegue el mensaje? 

–La efectividad de la comunicación y los mensajes pasa por el nivel de involucramiento e interacción que generás con el público al que estás apuntando. Esto tiene que ver mucho con el nivel de creatividad del mensaje y con hacer que llegue más preciso. No se trata de tirar perdigones y que salgan 30 balas para cualquier lado, acá tenés la posibilidad de tener una mira telescópica y tratar de apuntar mejor para ser más eficiente.

–¿Los candidatos que tienen más cantidad de seguidores en las redes sociales tienen ventaja en la campaña?

–Obviamente si tenés millones de seguidores ya tenés el piso de que si públicas algo tiene un alto alcance. El atractivo no está en mandar un mensaje homogéneo a un público heterogéneo. En la campaña de (Donald) Trump se hablaba de que tenían construidos 200 mil perfiles diferentes de votantes. O sea cada vez que mandaban un mensaje lo mandaban de 200 mil maneras diferentes.

–¿Esto que señalás como la posibilidad de segmentar la comunicación es la principal diferencia con la comunicación tradicional?

–Esa es una diferencia muy importante. Pero sobre todo la diferencia está en la capacidad de medición, y todo aquello que es medible es previsible. Yo puedo poner ahora una pieza publicitaria de un dirigente y en corto tiempo puedo saber a cuánta gente le llegó, a cuántos les gustó, a quienes más les gustó, etcétera. En cambio si pongo un afiche es más complejo. No digo que no haya que hacerlo porque todo suma, pero ahí hay una diferencia.

–Hay una sensación extendida en el mundo de la política de que el PRO es quien mejor manejo tiene de la comunicación digital. ¿Es así?

–Sí, es así. Es la fuerza que mejor entendió esta tecnología de la comunicación como forma de vincularse con el electorado de una forma diferente a la que los políticos utilizaban antes. El PRO es el partido que mejor entendió el uso de esas herramientas, donde la manera de establecer mejor vinculo con la sociedad no es a través de la política sino a través la empatía con los otros temas de los que habla el grueso de la gente. «

Entrevista publicada en el diario Tiempo Argentino el domingo 11 de junio de 2017.